Vidrio Templado Vassallo


Se trata de un vidrio de seguridad al que, bien sea por tratamiento térmico o químico, se le aumenta su resistencia mecánica para evitar así el riesgo de rotura y los accidentes producidos por los fragmentos. Para construcción y arquitectura es el templado térmico el más utilizado, dejando el templado químico para otro tipo de aplicaciones más indicadas (óptica, automoción. industria aeronáutica, iluminación y tulipas…).

De esta forma, podríamos definir el vidrio templado como un vidrio que se somete a un tratamiento térmico para aumentar notablemente su resistencia a las tensiones de origen mecánico (flexión, choque...) y térmico (diferencias de temperatura), sin alterar las propiedades espectrofotométricas del producto base. Su fabricación esta regulada conforme a la norma EN 12150.

En función de sus dimensiones y aplicaciones, el templado se realizara en hornos de posición vertical u horizontal. Hay que tener en cuenta, que el templado térmico vertical implica la presencia de huellas de suspensión (pinzas) sobre uno de los bordes del vidrio.
Las manufacturas necesarias para la obtención, utilización y su posterior puesta en obra deben realizarse en fábrica, antes del proceso de templado. Los vidrios templados no pueden ser cortados ni manufacturados después de ésta operación. La manipulación de estos vidrios se realiza de forma que el estado de los cantos, aristas y superficie del vidrio no sean alterados.
Hoy, gracias a la investigación y desarrollo del proceso de templado térmico por parte de los fabricantes de hornos para vidrio templado, disponemos de una tecnología sofisticada y muy evolucionada que permite templar vidrios con una gran calidad, reduciendo al máximo las ligeras deformaciones o fenómenos ópticos, inherentes al propio proceso de transformación, que aparecían en la superficie de los vidrios templados de antaño.
Gracias a ese desarrollo, la calidad actual de los vidrios templados es muy elevada en general, dependiendo siempre, claro esta, del fabricante de vidrio templado, del horno de templado, del proceso utilizado y de la experiencia de los operarios. La optometría de los vidrios templados que hoy nos ofrece el mercado es muy superior a la de hace unos pocos años.

Ello se debe fundamentalmente al espectacular desarrollo y transformación que en las últimas décadas ha sufrido el sector fabricante de vidrios templados, incluyendo desde las empresas cristaleras hasta los propios fabricantes de hornos. La tecnología que hoy nos ofrece el mercado y las posibilidades de los actuales hornos de templado, con complejos sistemas de conversión forzada por aire, entre otras técnicas, permiten una calidad de templado y de producto final altamente satisfactoria.

Sin duda, todo ello se debe al espectacular crecimiento en la demanda de este tipo de vidrio, provocado fundamentalmente por su requerimiento arquitectónico y constructivo en fachadas exteriores y muros cortina de edificios y obras singulares. Este significativo aumento de la demanda de vidrio templado en los últimos años ha traído consigo su reciprocidad inmediata en el aumento de la oferta, llegando incluso a provocar la creación de empresas cristaleras especializadas exclusivamente en la fabricación de vidrio templado.

Las aplicaciones y el campo de utilización del vidrio templado es muy amplio. Sus prestaciones como vidrio de seguridad lo hacen indispensable e imprescindible en determinadas aplicaciones tanto exteriores como interiores. Además de fachadas y muros cortina, incorporado o no en unidades de doble acristalamiento, otras aplicaciones habituales son: marquesinas, cabinas telefónicas, mobiliario urbano, paneles informativos y publicitarios, pistas deportivas de squash, vitrinas, tapas de mesas, estantes, puertas de entrada y de paso, separadores de ambientes y mamparas acristaladas, frentes de armario, mamparas de baño y cabinas de ducha, bandejas frigoríficas, puertas de hornos, vitrocerámicas…

También se instala vidrio templado en establecimientos comerciales buscando la segundad física de las personas en momentos de fuerte afluencia de publico o tráfico peatonal en defensas laterales de escaleras, expositores, mostradores y mobiliario.
A sus enormes prestaciones hay que sumar su excelente comportamiento mecánico que podríamos resumir en los siguientes puntos destacables:

• Resistencia a los choques: Un vidrio templado de 8 mm., por ejemplo, resiste el impacto de una bola de acero de 500 gr. que cae desde una altura de 2 metros. A título comparativo, la misma bola de acero provocaría la rotura de un vidrio no templado de 8 mm, si se dejara caer desde una altura de 30 cm., aproximadamente.

• Resistencia a la flexotracción: Los vidrios templados ofrecen una resistencia a la flexotracción más alta que la de los vidrios recocidos. Esta resistencia se caracteriza por una tensión de rotura a la flexotracción del orden de 120 MPa.

• Resistencia a las tensiones térmicas: Los vidrios templados soportan unas diferencias de temperatura que pueden llegar a alcanzar los 200° C.

• Fragmentación: En caso de rotura, el vidrio templado se fragmenta en pequeños trozos, minimizando de este modo el riesgo de heridas profundas. Esta característica hace del vidrio templado un vidrio de seguridad, específicamente indicado para todas aquellas aplicaciones donde se requiera proyección ante el riesgo de heridas en caso de golpe o choques. La norma UNE 12150 determina los criterios de fragmentación mínima de los productos destinados a la construcción. Las especificaciones o normas particulares definirían la fragmentación del vidrio templado para su utilización como:
Material ferroviario.
Material móvil.
Pantallas de carretera y uso viario.

Al hablar de vidrios templados, no se puede descartar el riesgo de rotura espontánea de los mismos, debido fundamentalmente a determinadas inclusiones de impurezas en la masa del vidrio base. Este riesgo de rotura espontánea puede reducirse de forma importante aplicando al vidrio templado un test de calidad riguroso, mediante un segundo tratamiento térmico (una vez ya templado), que se denomina Heat Soak Test (HST). Este tratamiento se realiza en fábrica después del templado y consiste en colocar las hojas de vidrio en un horno especial donde es sometido a un ciclo de temperatura muy preciso y controlado. Este test destructivo (tipo “pasa no pasa”) permite detectar heterogeneidades o inclusiones de impurezas en el vidrio, eliminándose así las hojas con riesgo de rotura, ya que las piezas que presentan problemas se rompen en el horno.