Vidrio Laminado Vassallo

Los vidrios laminados se componen de dos o más vidrios unidos íntimamente por la interposición de una o varias láminas de butiral de polivinilo (PVB). La perfecta adherencia del sandwich formado por el vidrio y el butiral se obtiene mediante un tratamiento térmico y de presión.

En caso de rotura del vidrio, en una instalación convencional, los fragmentos permanecen adheridos al butiral (o a las distintas capas de butiral) y el conjunto dentro del marco, ofreciendo así seguridad a las personas que se encuentren frente al vidrio, e impidiendo su entrada a través del mismo. Por lo tanto, se trata de un vidrio de seguridad conforme a la norma UNE 12543.

Sus propiedades de resistencia a la penetración, protección a las personas o cosas, atenuación acústica, control de la energía, resistencia al paso de los rayos UV, atenuación de RF, no introducir distorsiones ópticas... le confieren una gran versatilidad y por lo tanto, hacen de este vidrio un elementa casi ideal en la construcción actual y con un gran futuro.

Además de la fabricación de vidrio laminado mediante láminas de butiral de polivinilo (PVB), existe la posibilidad de obtenerlo mediante la interposición de resinas líquidas entre los vidrios. Mediante el uso de estas resinas químicas mono, bi o tricomponentes, en función del fabricante, y gracias a un proceso de curado, se consigue su solidificación y unión a los vidrios, obteniéndose también vidrios laminados de seguridad.

El concepto de seguridad se impone cada vez más, para responder a las normativas en vigor, a los criterios de seguridad de los locales o simplemente a un deseo de protección, en particular contra los riesgos de accidentes físicos, vandalismo y el robo. Más allá de su capacidad para ofrecer un número importante de funciones complementarias, los vidrios laminados, según su nivel de prestaciones, se pueden dividir de la siguiente forma:

• Protección contra los accidentes físicos:

En caso de rotura, el vidrio laminado impide el desprendimiento de los fragmentos del vidrio, evitando así los riesgos de accidentes. Esta seguridad, normalmente recomendable en determinados casos (edificios públicos, guarderías. escuelas, vehículos…), encuentra igualmente su plena justificación en las viviendas actuales, con el fin de asegurar una mayor seguridad de sus ocupantes. Podríamos decir, que esta seguridad corresponde a un primer nivel de protección.

• Protección contra la caída de objetos:

La arquitectura actual solicita cada vez más acristalamientos en cubiertas y fachadas para ampliar el espacio habitable, beneficiarse de la luminosidad o mejorar el confort y la estética de numerosos locales. La función principal de los miradores es aprovechar el sol al abrigo del viento y del frío. Asimismo, las vidrieras permiten la entrada de luz en oficinas, hoteles y edificios no residenciales. En cubiertas, los acristalamientos deben cumplir numerosas exigencias en materia de seguridad.
Si un objeto cayera sobre una cubierta acristalada, el uso de vidrios laminados podría detenerlo en su caída, y con ello, evitar el desprendimiento de los fragmentos de vidrio sobre el público que se encontrase bajo la cubierta. El vidrio laminado actuaría de igual forma, en caso de tratarse de fachadas o acristalamientos verticales.

• Protección contra la caída de personas: Los vidrios laminados ofrecen una importante estabilidad estructural, reteniendo el cuerpo que habría provocado al chocar contra el vidrio, la rotura del mismo. Esta depende proporcionalmente de la dimensión de los vidrios, de su colocación y de la utilización de soportes conformes a la reglamentación de seguridad en vigor. Las principales aplicaciones del vidrio laminado son:
- Barandillas (balcones y escaleras)
- Antepechos
- Cubiertas inclinadas.

• Protección contra el vandalismo y el robo (protección reforzada).
Según la norma europea UNE EN 356, impedir un ataque con medios limitados o retardar el paso de objetos o de personas en caso de intento de robo, requiere la utilización de vidrios que puedan, por su resistencia, hacer fracasar toda acción mal intencionada. Esta norma define ocho niveles de clasificación a partir de los ensayos que representan la aptitud y validez de los vidrios para resistir los lanzamientos de objetos o las tentativas de robo con ayuda de una maza o de un hacha.

Como es lógico pensar, para contribuir eficazmente a la protección reforzada contra el vandalismo y el robo en viviendas, oficinas y locales comerciales, los vidrios laminados deben ser instalados y montados en carpinterías apropiadas, bien sean de aluminio, metálicas, PVC, madera u otros materiales, según norma UNE EN 1627-1.

• Protección contra los disparos de armas de fuego: Cuando las personas deban ser protegidas contra los riesgos de agresión a mano armada (puestos de guardia, instalaciones militares u oficiales, bancos, entidades financieras…), se utilizaran los vidrios laminados antibala o blindados. Estas composiciones han superado en laboratorios homologados, los ensayos de resistencia a las diferentes armas de fuego según la norma UNE EN 1063.

• Aislamiento acústico: El uso de butirales especiales (reforzados) y de cierto tipo de resinas químicas hace posible que los vidrios laminados se conviertan en unos muy buenos atenuadores y aislantes acústicos. En un mundo cada vez más ruidoso y en donde el problema de la contaminación acústica se hace más insufrible, sobre todo en las grandes ciudades, el uso de vidrios laminados con capacidad de aislamiento se hace imprescindible en ventanas y acristalamientos exteriores. Cuando el confort de los usuarios se ha convertido en una exigencia constructiva y arquitectónica de nuestros días, los vidrios laminados tienen mucho que decir en este terreno.

Decoración: Gracias al desarrollo de los fabricantes de butirales y de resinas químicas, los vidrios laminados se han convertido en un referente a tener en cuenta a la hora de hablar de vidrios decorados o de aplicaciones estéticas de ciertos acristalamientos.

Las posibilidades de butirales y resinas de color, juegos geométricos, incorporación entre vidrios de otros elementos (papeles, telas, fotografías, metales…) así como su capacidad de combinación entre sí, hacen del vidrio laminado un campo de experimentación propicio para la aplicación de nuevas fórmulas, tecnologías, materiales y técnicas, abriendo infinitas puertas al interiorismo, decoración y a la arquitectura.

Lo que hoy se define como vidrios laminados inteligentes no son más que combinaciones de vidrios con butirales (o resinas) y otros materiales para conseguir cualquier efecto o producto final deseado. La utilización de láminas decorativas, serigrafiadas, fotografiadas, impresas, coloreadas…, interpuestas entre vidrios y capas de butiral permite la realización de cualquier diseño, textura, motivo decorativo e imagen que un arquitecto, interiorista o creativo quiera dar a un vidrio.

• Control solar: Recientemente han aparecido en el mercado una nueva generación de vidrios laminados de alta tecnología, que gracias a la incorporación de films y láminas especiales colocadas entre butirales de polivinilo (PVB) en el sandwich de vidrio, consiguen importantes efectos de control solar. Su principal cualidad consiste en obtener una alta transmisión luminosa combinado con un alto índice de reflexión del calor solar, al mismo tiempo que ofrece una buena protección contra los rayos ultravioletas.