Vidrio Efecto "Day Lligthing" Vassallo

Generalmente, en una oficina se utiliza luz artificial durante más del 60 % del tiempo de ocupación. Esto se debe naturalmente al ritmo de las estaciones del año. Sin embargo, también son responsables de ello los numerosos sistemas de sombra que se instalan delante de las ventanas y fachadas para reducir las cargas de refrigeración del edificio durante periodos de soleamiento. De esta forma, se reduce la entrada de luz natural con el consiguiente aumento de los gastos de iluminación artificial, generalmente eléctrica.

Para satisfacer ambos objetivos aparentemente contradictorios y garantizar un mejor confort visual, se han desarrollado una serie de acristalamientos especiales. Su finalidad es la de captar y reorientar la luz del día hacia determinadas zonas de los edificios. Hoy en día, la técnica ofrece tres soluciones que pueden garantizar esta función: lamas de vidrio fijas y lamas de vidrio orientables colocadas en las fachadas (en el interior o en el exterior del edificio); y por otro lado, dobles acristalamientos dotados de rejillas metálicas o sintéticas traslucidas en su interior que se conoce como "efecto Daylighting".

Para captar y reorientar la luz, se puede integrar en los dobles acristalamientos unas rejillas metálicas o de material orgánico, revestidas de una capa altamente reflectante.

Estas rejillas, fijas y protegidas por el vidrio, están constituidas por unos alveolos cuya geometría ha sido diseñada para detener la luz solar directa y reflejarla hacia el interior del edificio en forma de luz difusa. Este tipo de acristalamiento se utiliza principalmente en techos. Para conseguir este "efecto Daylighting", la orientación y la inclinación de los dobles acristalamientos se determina en función de Ia situación geográfica de la construcción (latitud).

En definitiva se trata de un doble acristalamiento que integra en el espacio entre las dos caras de vidrio, laminas destinadas a captar y orientar la luz. Este tipo de acristalamiento ha sido desarrollado para permitir una iluminación natural sin deslumbrar. En locales donde se utilizan sistemas de protección solar (parasoles, estores, toldos…), se debe instalar en el montante, así los sistemas de protección solar, tanto internos como externos, deben estar concebidos y construidos de tal forma que no oculten el montante.

La luz del sol que llega sobre la fachada es desviada por estos acristalamientos en dirección al techo desde donde se refleja sobre el plano de trabajo. Este sistema permite una iluminación regulada, sin deslumbramientos en interiores. La luz del sol no solo es desviada en la vertical, hacia el techo, sino también en la horizontal. Gracias a las características especiales de la superficie del vidrio interior, la luz natural que llega en oblicuo se proyecta hacia el fondo del local, consiguiéndose una luminosidad óptima.

La utilización de estos acristalamientos permite mejorar la luminosidad de un local que recibe 400 lux hasta una profundidad de 6 metros, aproximadamente, cuando la fachada esta iluminada por el sol y se utiliza un sistema de protección solar. En general, este nivel de luz es suficiente para oficinas, por ejemplo, no siendo necesaria la iluminación artificial. Estos vidrios permiten economizar hasta un 70 % de la energía de iluminación, según los casos, gracias a un sistema de regulación automática de alumbramiento artificial.

Por otro lado, permite producir una iluminación prácticamente sin deslumbramiento, que dirige toda la luz natural hacia el techo.