Vidrio de protección contra el fuego Vassallo
La urbanización creciente y el aumento del número
de zonas de altísima densidad de población
requieren obligatoriamente el control de los riesgos ligados
a los incendios. En relación con la seguridad frente
a los incendios, las medidas deben adoptarse durante las
fases de diseño y construcción de los edificios.
Esta afirmación, valida para los edificios de viviendas,
lo es aún más para los edificios destinados
a albergar lugares públicos y centros de trabajo.
Es indispensable elegir materiales adecuados para evitar
riesgos de aparición, desarrollo y propagación
de incendios. Si a pesar de todo ello se declara un incendio,
es preciso limitar sus efectos y evitar los riesgos por
asfixia, quemadura y carbonización, a del derivados
de movimientos humanos de pánico. Todas estas medidas
están orientadas a un objetivo prioritario: la
protección de las personas. Por este motivo, la
seguridad frente a los incendios en la construcción
es obligatoria en todos los países.
Como medida de prevención, la correcta elección
de los materiales en función de su reacción
al fuego es de una importancia primordial. Se priorizam
aquellos materiales que no se inflaman en caso de entrar
en contacto directo con agentes causantes del fuego (cenizas
de un cigarrillo, una cerilla mal apagada…). Para
clasificar los materiales, éstos deben pasar por
una serie de pruebas en laboratorios autorizados a tal
fin, donde sus características se determinan por
medio de aparatos homologados en condiciones específicas
que trasladan al laboratorio la situación de solicitación
real a la que son sometidos cuando se declara un incendio.
Para cada material, se miden y registran una serie de
parámetros principalmente en su relación
con:
Su inflamabilidad.
Su capacidad para alimentar al incendio.
Y para completar estos dos parámetros, la velocidad
de combustión lineal. la producción de gotas
inflamadas o de humos, por ejemplo.
Las mejores clasificaciones pasibles se aplican a los
materiales incombustibles, no inflamables o difícilmente
inflamables. También existen clasificaciones para
materiales poco inflamables, inflamables o muy inflamables.
Dicho todo este preámbulo, hay que decir que el
vidrio es incombustible, y que los acristalamientos derivados
del vidrio se encuentran entre las mejores clasificaciones
de materiales constructivos, no inflamable en la mayoría
de los casos.
Cuando se declara un incendio, hay que salvar la vida
de las personas amenazadas, contrarrestando los efectos
del incendio: hay que proteger resistiendo. Los principales
peligros con los que nos encontramos son:
• Derrumbamientos totales o parciales en los que
las personas quedan atrapadas.
• Emanaciones de humos y demás componentes
tóxicos que son el principal peligro tanto por
riesgo de asfixia como por riesgo de desorientación
o reacciones de pánico.
• Radiación calorífica intensa que
puede producir quemaduras graves o mortales.
Para poder adoptar medidas de protección, es indispensable
que los elementos constructivos sean fiables. En casi
todos los países del mundo se utiliza la curva
piloto de temperatura/tiempo ISO 834-10 para las situaciones
de riesgo domestico. Gracias a esta curva de solicitación
térmica se comprueba la reacción ante tres
criterios principales, durante un intervalo de tiempo
mínimo:
Criterio de resistencia o estabilidad (R).
Criterio de estanqueidad a las llamas y a los gases salientes
(E).
• Criterio de aislamiento térmico durante
el incendio (I).
Los materiales serán clasificados según
su respuesta ante estos criterios durante periodos de
tiempo mínimos determinados. Estos ensayos permiten
establecer homologaciones, informes y autorizaciones de
empleo oficial. Se refieren, siempre, exclusivamente a
elementos de construcción completos e idénticos
y a su montaje (no se refieren nunca a los materiales
constitutivos tornados individualmente); como puertas,
tabiques, módulos de fachadas y pantallas de protección,
tornados como sistemas unitarios en su conjunto.
Existen en el mercado, versiones comerciales de distintos
fabricantes que ofrecen este tipo de vidrios de protección
contra en fuego en modalidades de vidrio laminado con
intercalario intumescente incoloro y transparente, además
de versiones con un butiral de polivinilo (PVB) reforzado,
que permiten satisfacer estanqueidades a las llamas y
a los gases de combustión de 30 y 60 minutos y,
excepcionalmente, de 90 minutos. Este tipo de acristalamiento
laminado puede ser utilizado en interiores, excepto en
zonas próximas a fuentes de calor, o en exteriores,
incluso montado en unidades de doble acristalamiento.
Por ultimo, cabe señalar una versión de
este tipo de vidrios que se consigue gracias ala aplicación
por revestimiento de capas de óxidos metálicos
apropiadas y que reciben un tratamiento térmico
especifico (templado de altas prestaciones y Heat Soak
Test), que les proporciona unas excelentes cualidades
de resistencia al fuego. Se destinan a proyectos que deben
satisfacer los criterios de estanqueidad a las llamas
y a los gases inflamables durante un incendio por periodos
de tiempo entre 30 y 60 minutos. Sus características
particulares permiten limitar también el flujo
calorífico máximo en los mismos periodos
de tiempo (entre 30 y 60 minutos). Pueden instalarse en
interiores, exteriores y ensamblados en unidades de doble
acristalamiento, además de responder perfectamente
alas exigencias de seguridad establecidas por norma EN
12150, por tratarse de vidrios templados de altas prestaciones.
Vidrio aislante clasificado cortafuegos RF.
Se trata de productos resistentes al fuego para clasificaciones
de E 30 a E 180. Suelen ser vidrios laminados, formados
por dos vidrios separados entre sí por uno o varios
espacios, rellenos de un gel, acuoso y transparente, o
de un intercalario intumescente. En caso de incendio,
el gel absorbe la radiación térmica, deteniendo
la energía del incendio y manteniendo el incremento
de la temperatura sobre la cara del vidrio opuesta al
fuego, cumpliendo siempre estrictamente con las normas
relativas a la reglamentación en vigor. Dependiendo
del grosor de este gel intercalario, los tiempos de resistencia
al fuego son diferentes y van aumentando progresivamente
de los 30 a los 180 minutos. Las composiciones internas
de estos vidrios laminados van desde separaciones en acero
especial hasta otros materiales adecuados de alta resistencia
y geles específicos, que en caso de incendio se
opacifican, creando así una barrera de aislamiento
antitérmico.
• Este tipo de vidrios, pueden satisfacer simultáneamente
los criterios requeridos de estanqueidad a las llamas,
a los gases y de aislamiento térmico durante periodos
de 30 a 180 minutos, además de presentar índices
de atenuación acústica muy elevados. Debido
a su ligereza, pueden ser montadas en unidades de doble
acristalamiento para aplicaciones en exteriores.
Existe una versión comercial de este tipo de vidrio
cortafuego, fabricado a base de composiciones multilaminares
con intercalarios intumescentes que ante un incendio,
se expande y opacifica, convirtiéndose en una “espuma”
aislante. A pesar de tratarse de composiciones multilaminares,
ofrecen una excelente calidad óptica, no presentando
microburbujas. Además, resisten a los choques,
respondiendo óptimamente a los criterios de seguridad
y presentando unos buenos índices de atenuación
acústica.
Para terminar este apartado dedicado a los vidrios de
protección contra el fuego, recordar algunos conceptos
generales:
• Reacción al fuego: Clasificación
de los materiales de construcción según
su capacidad de arder y alimentar un incendio (M0 a M5,
en orden creciente por grado de combustibilidad). Un vidrio
clasificado como MO es incombustible, por ejemplo.
• Parallamas (PF): Material que satisface los criterios
de resistencia al fuego (PF 0 RE), es decir, estabilidad
mecánica, estanqueidad a las llamas y ausencia
de emisión de gases inflamables a tóxicos.
Actualmente en el mercado comercial encontramos vidrios
clasificados parallamas con aislamientos de 30 a 90 minutos.
• Cortafuego (RF): Material que satisface los tres
criterios de resistencia al fuego (RF o REI), es decir
estabilidad mecánica, estanqueidad a las llamas
y ausencia de emisión de gases inflamables o tóxicos,
además de aislamiento térmico y estanqueidad
a la transmisión calorífica. Actualmente
en el mercado comercial encontramos vidrios cortafuegos
con aislamientos que van desde los 30 a los 180 minutos.