Vidrio Antireflejo Vassallo
Son vidrios que presentan una muy baja reflexión
luminosa y ofrecen una máxima transparencia y una
excelente visibilidad por transmisión, así
como una muy buena apreciación de los colores.
Sobre la se base de un vidrio recocido o extraclaro, en
función de sus aplicaciones, se aplican varias capas
transparentes de óxidos metálicos por pulverización
catódica bajo vacío. Estas capas tienen la
propiedad de disminuir fuertemente la reflexión de
la luz en la superficie del vidrio. También pueden
obtenerse vidrios antirreflejo aplicando un tratamiento
sobre ácido en la superficie del vidrio, en una de
las caras o bien en las dos. Este último proceso
consigue un brillo inferior al de un vidrio no tratado y
suprime la mayor parte de los molestos reflejos que se originan
con un vidrio recocido. Están especialmente indicados
para enmarcación y protección de imágenes.
Cuadros, fotografías, posters, grabados...
Los vidrios antirreflejo obtenidos por el primer proceso
descrito, al tratarse de un producto a capa, bien sea por
una o ambas caras, debe ser transformado y manipulado tomando
ciertas precauciones (corte, manufactura de bordes, enjuague,
carga y descarga, transporte, almacenamiento...).
Puede llegar a templarse, pero una de sus transformaciones
más habituales y comunes es ensamblar dos vidrios
así tratados en un laminado, con las caras antirreflejo
posicionadas al exterior, con el fin de conseguir el efecto
antirreflejo deseado.
Sus aplicaciones en interior y exterior son múltiples,
destacando aquellas en las que facilitar la visión
y evitar los molestos reflejos son fundamentales (escaparates,
acristalamientos paronímicos, paneles de señalización,
expositores, vitrinas, quirófanos y cabinas de maquinaria,
por ejemplo). Su empleo en mobiliario (tapas de mesa) no
está recomendado, ya que el vidrio estaría
fuertemente expuesto a sufrir posibles ralladuras superficiales.